martes, 19 de mayo de 2015

Otro Ángel me cuida

Cuando sonó mi movil a las 5.45 de la madrugada, sabia la conversación que iba a tener. Qué lejos 600 kilómetros cuando quien quieres esta a esa distancia y está agotando su tiempo.

Corrí todo lo que pude, sin pensar mucho, y a las 9.30 estaba en mi Madrid. Y llegué a tiempo para pasar un último ratito con ella. ELLA.

Se marchó ayer por la tarde, tranquilita, a reunirse por fin con los hombres de su vida: su marido y su hijo, al que en contra de todas las leyes de la naturaleza tuvo que despedir mucho antes de tiempo...Se marchó rodeada de su familia, a la que adoraba y que siempre ha sido el motor de su vida.

Y aunque piensas, dicen y te dices que es ley de vida, no por eso duele menos. Duele mucho despedirse de las personas que adoras. Ella era feliz, le gustaba vivir, disfrutaba de las pequeñas cosas como una llamada por teléfono, se conformaba con un "pronto" cada vez que me preguntaba cuando nos veríamos otra vez, y lloraba de alegría por cualquier cosa.

Pero aunque era muy fuerte, ayer le fallaron  fuerzas y hoy es un día triste en el que ya solo nos queda echarla de menos y mandar un beso muy fuerte hacia arriba para los tres. Abuelito, papá, ya la tenéis con vosotros...

Adiós abuelita. Te quiero

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