lunes, 27 de abril de 2015

Cosas maravillosas que olvidamos con los años

Empiezo el post con una afirmación categórica: los niños son auténticos maestros de lecciones de vida. Me sorprende (aunque cada vez menos) la cantidad de cosas que aprendo de mis hijas. Y la realidad es, que todos los niños son capaces de enseñárnoslas. Esto me hace pensar, que desgraciadamente, los años nos hacen olvidar cosas que son realmente importantes.

En los últimos días, una pandilla de virus bacterias que nos han dado un susto, han hecho que esté en casa más de lo habitual. Esto me ha permitido pasar  mucho tiempo con las princesas. Y en este tiempo, he pensado que los "mayores" seríamos mucho más felices si no olvidáramos algunas lecciones con el paso de los años. 

En concreto, me he propuesto reaprender 3 cosas:

- Hay que quejarse menos. Alucinada me he quedado cuando después de unos días bastante malita, la pequeña de la casa no perdía la sonrisa, tanto, que a todos nos costaba darnos cuenta de cómo estaba realmente. Para ella, mucho mal se pasaba llenándola de besitos y abrazos...Con la edad, creo que nos volvemos más quejicas y en mi caso, solo algún gesto de las princesas de la casa, me  llega como un bofetón de realidad para darme cuenta de todo lo bueno que tengo...Porque ¿qué me decís de tener una hija que te quiere "millones y sillones"? Da envidia, ¿verdad ? Así que, Propósito 1: acordarme siempre de lo bueno que tengo.


- El rencor no sirve para nada. ¿Conocéis algún niño rencoroso? ...Yo tampoco. Los peques tienen una capacidad casi infinita de perdón, no hay enfado que no solucione un beso, o en el peor de los casos, una chuche o un poquito de chocolate. El rencor ocupa sitio que es mejor guardar para recuerdos bonitos...Asi que, desde hoy, me esforzaré por quedarme siempre con lo bueno de cada persona, que casi siempre, pesa mucho más que lo malo...Son piedras que podemos quitar de la mochila para que pese menos. Propósito 2: soltar lastre.


- El tiempo juntos es un tesoro. Cada vez más, cuando salgo de casa, Lucía me dice: "Mami, vuelve prontito". Les encanta que pasemos tiempo juntas, que hagamos cosas tan sencillas como colorear, o leer un cuento, o cosquillitas en el brazo...Sus planes son ir al parque, ir a la playa cuando sea verano...Los niños no son exigentes en cosas, son exigentes en tiempo...y eso que todavía les queda todo por delante. En cambio, cuando nos hacemos mayores, vamos sacrificando tiempo, invirtiéndolo en jornadas infinitas fuera de casa, que ¿merecen la pena? Propósito 3: repasar escala de prioridades...



Así que con esta tarea, además de continuar con la vida equilibrada de cuerpo y mente que estoy intentando llevar, empiezo la semana. Y vosotros: ¿Qué lecciones reaprenderíais de los más pequeños?

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