lunes, 9 de marzo de 2015

9 de marzo y el problema continúa

Si alguien vive en otro planeta, le cuento que ayer se celebró el Día Internacional de la Mujer (trabajadora). La verdad es que esta última palabra sobra, porque las mujeres, sea como sea, trabajan (otra historia es si reciben o no remuneración por ello). No digo que los hombres no, pero como ellos no tienen día, de momento, pues los vamos a dejar al margen.


A lo que voy. Ya es lunes, semana nueva, y el festival de hastag y reivindicaciones de ayer, puede que se hayan quedado en un domingo un poco más ajetreado de la cuenta y ¿ya?. Espero que no.

El camino de la igualdad todavía está por recorrer, y lo cierto, es que cada vez más, está ligado de manera inseparable a la conciliación. Sí, conciliación, esa palabra maldita, y que a mí, llegado este punto, se me dan los ojos la vuelta cada vez que la oigo.

Primero, porque depende a quién le preguntes, tendrás una definición diferente. Quien me pregunte a mí, le diré que a pesar de todos los esfuerzos que se hacen actualmente, existe un error de concepto generalizado, que consiste en pensar que conciliar es solo para mujeres. 

Yo creo en la conciliación de vida profesional y personal, pero sin determinar sexo en ello, para todos igual. Solo cuando eso se consiga, hablaremos de igualdad de oportunidades real. Afortunadamente, son muchas (y algunos también) los que ya están manos a la obra. Os recomiendo echar un vistazo al movimiento de #mamiconcilia y #papiconcilia de Usúe  Madinaveitia; o al #Concilia13f por iniciativa del Club de las Malasmadres.

Pero sigue quedando mucho, tanto que me parece cansino, porque los avances son tan pequeñitos que casi ni se ven. Es injusto que tengamos que esforzarnos más para alcanzar puestos de responsabilidad, no entiendo la brecha salarial para igualdad de puestos, ni las desigualdades de porcentajes de mujeres directivas a pesar de la mejor cualificación profesional que actualmente tienen las mujeres. Que no se confíe en las mujeres en edad fértil, pero en cambio se confíe más en los hombres con familia que en los que no la tienen. 

En el terreno personal, no entiendo que en los colegios nos llamen primero a las madres si los peques se ponen malos, que se sigan utilizando juguetes sexistas,  que las renuncias  en el terreno profesional sean muchas más veces por parte de las madres, o en los casos que no es así, sea a costa de un sacrificio. 

Lo que realmente me gustaría es que el 8 de marzo se celebrara otra cosa, que no fuera necesario dedicarnos un día porque no existieran desigualdades que hubiera que recordar y poner negro sobre blanco un día al año. 

Pero hasta que ese momento llegue, un día o incluso una semana previa al año no es suficiente. El trabajo debe ser diario y debe ser de mucha gente. Ahora bien, aviso a navegantes, sobre todo, a aquellos que se burlan de esto o no le dan importancia: llegará el día que lo consigamos. Llegará el momento en que las personas que mandan (del ámbito político y empresarial) entiendan que fomentar la conciliación y medidas de igualdad no es un gasto, sino una inversión, que las mujeres madres somos muy productivas y que poner en valor las familias y medidas que favorezcan la vida personal, construye sociedades más felices. Y yo me comprometo a ayudar en ese camino, en mi día a día, en mi entorno.

Y cuando lo logremos, ¿qué os apetece que celebremos el 8 de Marzo?








4 comentarios :

  1. Celebraremos el día de las familias conciliadoras y felices.

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    1. Pues no estaría mal Cristina. Lo que está claro es que mientras sigamos teniendo un día, es que algo sigue fallando....

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  2. Tu respuesta al comentario anterior me parece fantástica
    Creo como tu, que falta definir lo que es conciliación. No a todo se le puede estar llamando conciliación, así que es verdad que hay mucho trabajo por hacer.
    Y claro que debe ser de igualdad tanto para hombres como para mujeres. Pero actualmente si un hombre se queda en casa y trabaja desde casa y cambia de trabajo, y cria a sus hijos y.......es un héroe! Pero si lo hace la mujer, que en España lo hace más del 80% de las mujeres, no se piensa igual.
    Así que claramente hay mucho trabajo, mucho por definir, y mucho que equilibrar.
    bss

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    1. Muy de acuerdo Pamela...definitivamente, NO somos iguales, ni yo quiero ser igual que ellos, solo pido las mismas oportunidades!

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