lunes, 23 de febrero de 2015

Yo también resistiré

Llevo desaparecida mas tiempo del que me propuse cuando decidí retomar el blog. Demasiadas cosas en la cabeza, un trajín de mocos, médicos, toses y noches sin dormir durante las últimas semanas y un castigo impuesto por mi compañía de teléfono que cuando encontraba un rato para escribir no me ha dejado y me han tenido atrapada en el 1.0.

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Pero como ya hace años cantó el Duo Dinámico, y después se ha repetido en muchas versiones (la última a cargo de la mujer del alcalde de Mijas, que sin vergüenza ni propia ni ajena nos dejó esta perlita), yo también estoy dispuesta a renacer de las cenizas una vez más, y seguir contando las cosas que me pasan y que se me pasan por la cabeza.



Pero antes de volver a mis temas de interés, mujeres, empresa, maternidad, y sobre todo conciliación (donde por cierto estoy deseando conocer los resultados de la encuesta #concilia13f que nos propuso el Club de las Malasmadres y en la que participé hace unos días), no me da la gana pasar por alto el problema que tengo con mi compañía de teléfono y ADSL, que ahora es Orange.

Yo no sé qué tipo de inmunidad gozan las compañías de suministros en general, y las de telefonía en particular, pero la verdad es que te arruinan el día a día sin consecuencias aparentes. Llevo con cortes en el suministro o falta de servicio desde Navidad, y después de tres reclamaciones, con sus correspondientes números de incidencias, e infinitas llamadas que te llevan una tarde y te dejan agotada, lo más que he conseguido es un servicio deficiente, con cortes constantes. Y no pasa nada. Y no sirve enfadarse. Y todavía se atreven a ponerte condiciones para darte de baja, que aun sabiendo que estás cargada de razones y derecho, te tiemblan las piernas pensando en nuevas peleas para evitar encima pagar indemnizaciones...

Y me consta que esto es así para muchísimos clientes y no pasa nada. Y siguen cobrando, y siguen vendiendo servicios que no se corresponden con lo contratado, y no hay consecuencias. Si alguien me puede orientar sobre qué puedo hacer estaré eternamente agradecida.

Pero a pesar de ellos, resistiré. Y seguiré escribiendo. E intentaré no volver a romper la regla de no hablar mal de servicios en los post y tener siempre un tinte optimista y positivo. 

Sí, resistiré. Y como ya me propuse hace tiempo, conseguiré crear mi calendario editorial, y estableceré días de publicación, y contaré cosas interesantes, y a pesar de tener muchísimos seguidores, contestaré a todos los comentarios (jeje, modo sueño on). Pero sobre todo, no me sentiré mal porque tarde en conseguirlo, porque aunque me encanta mi blog y me encanta escribir, si algo tengo claro es que lo realmente importante, lo tengo en el 1.0.



¿Alguien más por ahí que le cueste cumplir propósitos, pero que vuelva a levantarse zancadilla tras zancadilla?




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