lunes, 3 de noviembre de 2014

Sin tetas no hay lactancia

No es el título de ninguna secuela de una serie de televisión, sino una evidencia que debería tenerse en cuenta.

Cuando nos quedamos embarazadas, todo el mundo nos empieza a contar cómo la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda la lactancia materna exclusiva, al menos los primeros seis meses de vida de nuestros bebés. Quede claro que cualquier forma u opción de alimentación de nuestros bebés es completamente respetable y cada uno toma su decisión en función de sus necesidades o gustos. Yo con mi primera niña y ahora con la segunda, he optado por lactancia mientras que las circunstancias me lo permiten....

Y las circunstancias son radicalmente distintas a lo que se recomienda. Mi pequeña princesa cumplió ayer 3 meses, y en tres semanas me tendría que incorporar a mi puesto de trabajo. Lo voy a alargar un poco más, otras 3 semanas, porque voy a disfrutar de la hora diaria de lactancia hasta el año de manera acumulada en días.

Esa hora diaria no me soluciona nada. Trabajo a 25 kilómetros de mi casa con un horario que me obliga a pasar fuera de casa casi 12 horas, y eso sin trabajar horas extras. Con este panorama, ¿de que me sirve una hora? Efectivamente, de nada.


Así que alargo la baja maternal un poco más y consigo incorporarme al trabajo cuando mi bebé tenga 4 meses y una semana....¿Y la lactancia qué? No me puedo dejar las tetas en casa...ni puedo dejar la leche correspondiente a 3 o 4 tomas que estoy fuera de casa. Por tanto, no me queda más remedio que empezar a destetar a mi bebé en unas semanas, antes de tiempo.


Esta situación debería ser diferente. El periodo de baja maternal debería ser mayor, al menos, de esos seis meses en lo que lo más importante para nosotras, es ser madres y criar a nuestros bebés. Me considero una excelente profesional y trabajadora, pero igual que soy una trabajadora responsable, me gustaría que se me facilitara ser una madre responsable.

Mientras que algún gobierno de turno decide que este es un tema importante en el que hay que meter mano, quizá desde el mundo empresarial habría que dar un paso al frente y adoptar medidas en el camino de compatibilizar estas dos facetas de la mujer, que no son, ni mucho menos, incompatibles. De hecho, al contrario que mucho iluminado que hay por ahí, considero que las mujeres somos mucho más productivas, imaginativas, responsables y efectivas cuando somos madres, pero ese es tema para otro post.

Así, medidas sin grandes inversiones, como el teletrabajo o la flexibilidad horaria deberían ser una normalidad y no una excepción. Y otras más elaboradas, pero que seguro serían extremadamente beneficiosas para la empresa porque fidelizarían a sus trabajadores, como guarderías dentro o en el entorno del trabajo, que en España son prácticamente inexistentes en grandes empresas e impensables en las pymes; debería ser una nueva hoja de ruta a adoptar por el mundo empresarial.

Son medidas posibles si existe por parte de los empresarios el compromiso de ponerlas en práctica; y aceptemos de una vez que la situación laboral de la mujer ha cambiado y es un camino de no retorno. La mujer ha llegado a la empresa para quedarse y para mejorarla; y la empresa debería adaptarse a ella y darle su lugar.





2 comentarios :

  1. Hola Tania,
    Que verdad más verdadera esta que cuentas. Me parece inhumano tener que dejar a un bebé con sólo 4 meses sin el cuidado y los mimos de su mamá, me doy cuenta de la suerte que he tenido yo al no trabajar y poder cuidarlo yo todo el tiempo y poder darle el pecho tranquilamente hasta que él ha querido.
    Me dan envidia los países nórdicos con sus bajas maternales de 2 años, ojalá nuestro sistema empezara a parecerse más al suyo, aún nos queda mucho por aprender y cambiar.
    Un saludo!

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  2. Efectivamente María Luisa. Yo intento ser optimista, y pienso que todos los granitos de arena que vayamos sumando en nuestros círculos, conseguiremos finalmente que esta situación cambie.

    Muchas gracias por participar!!

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